Rescatando :: 1

1

Llaman a la puerta. Soraya coge la llave que había dejado sobre la mesa, se pone en pie y camina hacia la puerta. Luis la detiene con una voz.
–¿Y si son los de la troika?
Soraya queda paralizada, en la mano la llave, la puerta aún cerrada. Alguno se revuelve intranquilo en su silla. Tras unos segundos de silencio, una de las Anas da un respingo.
En la puerta se repite la llamada. Sigilosamente, de manera casi felina, Luis alarga su cuerpo hacia Soraya, elonga el cuello, estira sus labios.
–¿Quién va?
–Soy Mariano. Abrid la puerta, por favor.
Un runrún se apodera de la sala. Unos y otras intercambian miradas y opiniones.
–Esa no es la voz de Mariano –Pedro niega con la cabeza.
–Sí, a mí me parece más aguda que la suya –confirma la otra Ana.
–No abras, Soraya, ése no es El –aconseja José Manuel.
–Pero, bueno, ¿qué pasa ahí dentro? ¿Vais a abrir la puerta de una puñetera vez? –repite la voz.
–Ahora lo tengo claro: tiene un deje alemán esa voz, no es la Suya –Ana reafirma–; si ese es Mariano, yo soy Soraya, la sociata –y mira a su compañera homónima.
Soraya retrocede unos pasos, la llave aún en la mano, la puerta aún cerrada, tras la puerta una respiración ahogada.
–No, tú no eres Mariano, tu voz suena más aguda que la Suya –espeta a la hoja de madera maciza.
–E inarmónica –apostilla José Ignacio.
 

#Sergio Lozano Sangrador – slsangrador@gmail.com
 
About these ads
Etiquetado , , ,
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 26 seguidores