Es incierto que la alegría y la tristeza, o la dicha y el dolor, la euforía y la amargura, estén fuera de nosotros. Como es incierto que la vida y la muerte lo estén. Otras religiones, otras cosmogonías, otras tradiciones de pensamiento nos llevan a los occidentales monoteístas muchos siglos de adelanto. En esas otras formas de aprehender el mundo, la conciencia de la dualidad no es maniquea, sino integradora.
Puedes leerlo en –>Medi_relat::s–>Nieve en nuestros corazones.
