Seis por ciento :: 5

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Aquí irá el centro comarcal, asevera A.
¡Ajá!, B se agacha y escruta el diminuto cubo con aprensión indisimulada.
A imita el gesto del otro. Luego levanta la vista y mira de hito en hito a B.
El centro comarcal, recita A, coordinará las políticas estratégicas y las infraestructuras comunes. Será el punto neurálgico de la comarca.
Sí, señor, acompaña B. Su cabeza refuerza la afirmación, subiendo y bajando. Sus ojos navegan a la deriva por los vericuetos de la maqueta. Pero, señor alcalde, con el mayor de los respetos, concretamente, ¿de qué comarca estamos hablando?
A se incorpora sin dejar de mirar a su interlocutor. Cruza el brazo izquierdo sobre el pecho, apoya en este el otro brazo y se lleva la mano derecha al mentón.
De la misma comarca, los dos hablamos de la misma maldita comarca, deletrea A. ¿Qué cojones nos importan a nosotros el resto de comarcas del universo?
Los ojos de B orbitan en torno al futuro centro comarcal.
Pero, señor alcalde, balbucea B, con todos los respetos, señor, la comarca esa a la que usted se refiere… esa comarca, señor, no existe.
Nos ha jodido, decide A mientras se exprime el mentón. Esa comarca aún no existe. Pero existirá. Esa es la Misión, ¿lo ves o no lo ves?, planificar, sentar las bases, tender puentes, crear las infraestructuras, erigir centros comarcales, ¿es tan difícil de ver?
No, niega B, claro que no. Su cabeza se empeña, a izquierda y derecha. Sus pupilas parecen botones de baquelita encastrados en pelotas de golf.
Esa es la actitud, sí, señor, esa es la actitud, A palmea la mejilla de B.
 

#Sergio Lozano Sangrador – slsangrador@gmail.com

 

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