Seis por ciento :: 8

8

Sigo sin entenderlo, explícamelo, ordena A.
B ahoga un suspiro. Esto es un alcalde de una aldea perdida en la montaña, ataca, recompuesto el gesto. Nunca ha salido de su pueblo, pero llega un día que tiene que ir al hospital. Se monta en el autobús de línea y baja al valle. Resulta que son elecciones y en cuanto llega a la ciudad empieza a ver carteles de propaganda de partidos diferentes al suyo. Hace su visita médica, vuelve a la parada de autobuses y regresa al pueblo. A la tarde, en la taberna, sus paisanos le piden que les hable sobre la ciudad. ¿Es verdad que allí tienen de todo?, le pregunta uno.
Vaya que sí, remata el chiste A, por tener hasta tienen más de un partido. Más de un partido, recapacita, frunce el ceño, se ofusca, no le pillo la gracia. ¿Es un chiste para intelectuales?, espeta.
Olvídelo, señor alcalde, se disculpa B, no sé ni por qué lo he contado. ¿Dónde estábamos?
El candidato…, comienza A.
B enfoca la primera de las líneas escritas en el folio que sujeta en su mano. Localiza la columna de la izquierda. Fulanito Pi, informa.
Fulanito Pi, retoma A, ¿es afiliado?
Los ojos de B se desplazan hasta la segunda columna. Desde el año setenta y tres, comunica.
Es una suerte que el primero de la bolsa de trabajo sea un afiliado tan antiguo, se alegra, de corazón, A.
B revisa la columna de arriba a abajo. Bueno, señor, la lista está ordenada por antigüedad de afiliación, no por el puesto obtenido en el examen, esclarece B.
Se lo voy a decir una sola vez, la mandíbula de A ha adquirido la consistencia del hormigón pretensado, no quiero más chistes por hoy.
Por supuesto, señor, un grumo de saliva se hunde en la garganta de B como un bloque de hormigón en el lecho del río Hudson.

seis_por_ciento_8

#Sergio Lozano Sangrador – slsangrador@gmail.com
Etiquetado , , ,