#Justin Torres :: Nosotros los animales

Papá nos lanzó una fulminante mirada de advertencia.
–Mañana mismo devuelvo esta camioneta –afirmó, apartando a mamá un poco para poder mirarla a los ojos–. Compro un puto monovolumen si quieres, mami. Te compro un coche de señoronas, ¿es eso lo que quieres, ser una señorona?
Todos rompimos a reír. Incluso mamá sonrió.
–Pero esta noche tenemos una camioneta, así que nos vamos a dar una vuelta en ella, ¿qué les parece? –preguntó–. Será un paseo inolvidable, y en el futuro siempre podremos hablar de aquella vez que tuvimos una camioneta por un día.
Mamá no dijo inmediatamente que sí, pero después de cenar subió al dormitorio y bajó luciendo su vestido rojo y aretes de oro, y mis hermanos y yo sacamos las escopetas de plástico del garaje y saltamos a la parte de atrás de la camioneta. No teníamos ningún sitio en particular al que ir, de modo que dimos un paseo, surcando la noche, suave como la seda. Atravesamos el barrio, salimos de él, enfilamos por carreteras secundarias, discurrimos junto a campos de maíz, mamá en el asiento delantero, arrimada a papá, con la cabeza sobre su hombro, la melena ondeando al viento en torno a ambos, y nosotros tres dando botes detrás, apuntando con nuestras escopetas a las estrellas del firmamento y derribándolas a tiros, una tras otra.

#Justin Torres :: Nosotros los animales (2011)

Un barrio humilde. Tres hermanos varones que se crían en la calle. Un padre capaz de la violencia más inquietante y de los arrebatos de ternura más imprevisibles. Una madre fuerte y sensible, cansada de enfrentarse a los momentos de ira del marido. Demasiadas coincidencias con mi propia niñez como para ser objetivo. Así que seré breve, ya que no puedo ser imparcial.
Me he emocionado leyendo este libro. No me pasaba hace tanto tiempo.
Es un libro hermoso. Me parece imposible leerlo sin sentir una sacudida.
Es un libro bien planteado. Un niño nos muestra la vida tal como él la percibe. Y la suya es –como no podía ser de otra manera– una visión en la que resulta imposible separar la ternura y la brutalidad, los instintos primarios y la curiosidad por el mundo que se abre ante sus ojos perplejos.
El libro está bien escrito. Tiene un inicio redondo, estimulado por el cual me lancé a leerlo –no tenía, y sigo sin tener, ninguna referencia del autor. Confieso que escogí este libro porque me llamó la atención su encuadernación–.
Me ha defraudado el final. En mi opinión, desmerece un poco en relación al resto de la novela. Da la impresión de que, en un momento dado, el escritor da por agotados el tiempo y la energía que había pensado invertir en este proyecto. Y remata la historia con una escena alegórica que representa el final del niño y el nacimiento del joven.
No me ha gustado esta alegoría final porque el libro está hecho con agua y arcilla, sangre y sol. Es un libro hermoso.

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